La Experiencia de Nuestro Primer Residente de Artroscopia

Antón (José Antonio López, en modo “formal”) ha sido el primer residente nacional que ha rotado con nosotros. Aunque desde hace más de 8 años Arriaza y Asociados es centro docente de la Sociedad Internacional de Artroscopia, hasta ahora todos los traumatólogos que han venido hasta La Coruña para completar su formación en este campo han sido extranjeros… Una paradoja, pero ya nos habíamos acostumbrado. Por eso, cuando hace unos meses Antón se puso en contacto con nosotros para solicitar que la rotación formal de artroscopia dentro de su programa de residencia se pudiera realizar en nuestro centro, la primera reacción fue de sorpresa. Nos explicó que había pedido a su tutor de residentes (en el Hospital de Meixoeiro, de Vigo) que le autorizase la rotación en nuestro centro, y por nuestra parte, no hubo ningún problema. Más bien al contrario: estuvimos encantados, porque la docencia es una parte fundamental de nuestra concepción de nuestro Instituto y, por otra parte, porque Antón se ha demostrado como un residente muy capaz y con una excelente formación de base, inquieto profesionalmente y con  una forma de relacionarse con los pacientes y los compañeros que auguran que va a ser un excelente profesional. Ahora, la rotación de Antón ha finalizado, y nos relata en una carta su experiencia. 

“Toda esta historia empieza porque en el área sanitaria donde hago la residencia, la mayor parte de la cirugía artroscópica, por como está concebido todo el sistema, se deriva a los centros concertados. De ahí, que desde hace unos años, a los residentes de mi hospital, se nos haya establecido esta rotación como “obligatoria”. Los compañeros que me preceden acudieron a varios centros en diferentes puntos de España y creo que sin demasiadas referencias previas de lo que se iban a encontrar. Cuando a mi se me plantea el tema de la rotación, me viene a la cabeza el nombre de Arriaza. Yo soy de Ferrol, y ya hace muchos años que había oído hablar de él (hace 15 años tuve que ser intervenido del ligamento anterior cruzado, y uno de los nombres que me recomendaban era el suyo). Y durante estos años en los que he empezado a “meter la nariz” en la traumatología, he tenido constancia del volumen de trabajo que se manejaba en su centro.

Los primeros contactos fueron vía e-mail. Lo que más me preocupaba de la rotación era el número y el tipo de cirugías que iba a poder ver en el centro, y así se lo transmití a Rafa. Y me quedó claro desde el primer momento que ambas cosas iban a estar más que cubiertas.

Quirófano

He pasado con Arriaza y Asociados dos meses. Y muchas cosas me han sorprendido. Yo vengo de la sanidad pública, y quizás inevitablemente uno llega con determinados prejuicios a un sitio como éste. Mi sensación era que al ser un centro privado, iba a haber cierta tendencia a la sobreindicación de procedimientos, cosa que tras este tiempo me ha quedado claro que no es así. Los criterios son exactamente los mismos a los que yo estoy acostumbrado, sin ser influenciados por otros condicionantes en ningún momento.

Otra cosa que me ha sorprendido gratamente es la optimización de los tiempos quirúrgicos y de la jornada laboral. Aunque me hayáis visto durante estos dos meses sin hacer mucho ruído y en “modo estudiante”, en mi vida personal y laboral soy una persona bastante rígida en casi todo lo que hago. El ver una sistemática de trabajo tan organizada, tanto en el Centro como en los quirófanos, el ver como se optimizan los tiempos quirúrgicos (sobre todo en comparación a lo que yo vengo acostumbrado) y el comprobar que tu jefe quizás sea el paradigma en todo esto, independientemente de la habilidad que tenga para el trabajo, me ha cautivado en cierta manera.

En cuanto a lo puramente médico, destacaría varias cosas:

-La primera, la cantidad tremenda de cirugías artroscópicas que he tenido oportunidad de ver y la gran variedad de ellas.
-Por otro lado, suponía que iba a ver a gente buena, pero me parece alucinante las capacidad de orientación espacial y las cosas que son capaces de hacer el Dr. Arriaza y el Dr. Couceiro con el artroscopio. Y más alucinante aún la rapidez con la que lo hacen.
-Y una cosa más: el saber que en Galicia hay gente de referencia y con una curva de aprendizaje ya más que sobrepasada para casos de atrapamiento femoro-acetabular, porque no es ni el primer ni el segundo caso que veo que, o bien quedan en el limbo, o bien son enviados a centros fuera de la comunidad.

la foto

¿Como cosas negativas?. Pues aquí también explicaré algo.

El objetivo de la rotación, según mi tutor, era ir a un centro no donde viésemos artroscopia de cadera, codo,…, sino que allá donde fuésemos, se nos dejase hacer casi todas las cirugías más sencillas (artroscopias simples de rodilla). Esto no ha pasado en mi rotación (sí me han dejado en algún momento, pero no al nivel pretendido inicialmente por mi tutor), pero no lo considero un hándicap tan tremendo. Primero porque creo que es prácticamente imposible que en dos meses te ganes la confianza de la gente con la que estás como para que te deje operar a SUS pacientes. Segundo, porque el ver como lo hace gente tan experimentada, durante tantas cirugías (he contabilizado alrededor de 80), también te sirve de algo. Pero a cambio… y para mí una de las mejores cosas de la rotación, porque en dos meses se me ha enviado a dos cursos prácticos de artroscopia en cadáver en los que sí he tenido oportunidad, de “hacer mano” todo el tiempo que he querido (eternamente agradecido a Rafa Arriaza por encontrar la manera de que pudiese ir a los cursos). No es frecuente acudir a este tipo de cursos (yo en mi residencia he acudido a un único curso en cadáver en 4 años) y mucho menos que en una rotación alguien se tome esa molestia por tí.

Y por último, lo mejor de todo ha sido la acogida por parte del equipo humano al completo. No es tan habitual encontrar ambientes de trabajo tan agradables como éste y por ello no hay que dejar de mencionarlo. Dar las gracias a todos por hacerme sentir desde el primer día como en casa: A todo el equipo de Matogrande, a la gente del Hospital Modelo y San Rafael (con el permiso del resto, en especial a la enfermería de quirófano, que es con quien más tiempo he estado) y a los traumatólogos del equipo por tener la paciencia -que no todo el mundo tiene- para enseñar a un residente que ni siquiera trabaja habitualmente con ellos. Y en especial a dos personas: A Isaías Caparó, que es con quien más horas he compartido, y por tanto, la persona que más me ha soportado; Y a Rafael Arriaza, por aceptar que pudiese ir al centro, y por la implicación mostrada desde el primer día hasta el último de la rotación. “

José Antonio López López

Deja un comentario