¿Merece la pena sumarse a la moda de correr descalzos?

Probablemente, habréis notado un cambio en el diseño del calzado para carrera en los últimos meses: empiezan a desaparecer las cuñas elevadas en el talón, las zapatillas son muy ligeras, y sorprendentemente incluso los grandes fabricantes se han lanzado a producir calzado minimalista (algo de lo que hasta hace muy poco –hasta que el mercado se lo ha impuesto- no querían ni oír hablar).

Las-ventajas-de-correr-descalzoAunque los estudios que se han realizado hasta el momento no han alcanzado conclusiones definitivas, para muchos puede merecer la pena probar esta moda. Lo que hay que procurar es que el marcadísimo cambio de patrón de carrera que se produce al dejar de lado las zapatillas habituales y pasar a unas minimalistas no nos cause problemas: para llegar a los rendimientos de atletas como Abebe Bikila o Zola Budd hay que pasar muchas horas descalzos y progresando paulatinamente.

El best-seller de Christopher McDougall  “Born To Run: A Hidden Tribe, Superathletes, and the Greatest Race the World Has Never Seen”, publicado en el año 2009, en el que se popularizó el trabajo científico de un biólogo evolucionista de la Universidad de Harvard llamado Daniel Lieberman fue el detonante de esta moda. En el año 2004, Lieberman planteó (en un artículo publicado en la prestigiosa revista “Nature”) la teoría que afirmaba que la capacidad para correr durante largas distancias fue un elemento básico en la capacidad de supervivencia de la especie, y que el cuerpo del Homo Sapiens está perfectamente adaptado a esa necesidad.

La teoría, además, se sustenta en algunos estudios biomecánicos en corredores, que han demostrado diferencias significativas entre correr calzados y descalzos. Cuando el corredor impacta contra el suelo con el talón (lo habitual al utilizar calzado deportivo convencional y amortiguado) el miembro inferior es un elemento relativamente rígido, mientras que cuando se impacta primero con el antepié la deformación del pie y del tobillo son las que absorben la energía. De esa manera, la diferencia de masa corporal que se ve frenada bruscamente por el impacto pasa de un 8% al 1,5%; si recordamos que la fuerza es igual a la masa (el porcentaje de masa corporal, en este caso), por la aceleración (o deceleración, que se produce incluso en menor tiempo si el elemento de impacto es más rígido), puede resultar que los corredores que impactan primero con su talón tengan más posibilidades de sufrir lesiones por sobrecarga en rodillas, cadera, zona lumbosacra y articulaciones sacroilíacas, o incluso fracturas de fatiga en la pierna….lógicamente, excluyendo los metatarsianos, que sufrirán más en el corredor que aterriza primero sobre su antepié

Imágen Cortesía de carrerasdemontana.com

Imágen Cortesía de carrerasdemontana.com

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Todo aquel que haya corrido descalzo alguna vez (algo muy habitual en practicantes de artes marciales), sabe que el cuerpo cambia automáticamente la mecánica de la carrera: el apoyo se hace en el antepié, la zancada se acorta, y el centro de gravedad se desplaza un poco hacia delante…sin tener que pensar en ello. ¿Y qué dice la ciencia de esto?

Pues de Nuevo Lieberman y su grupo publicaron en 2012, esta vez en la revista Medicine and Science in Sports and Exercise, un studio sobre 52 corredores de la Universidad de Harvard. Analizaron el tipo de apoyo que hacían en la carrera (si apoyaban primero el talón –lo que era más frecuente, y hacían aproximadamente los 2/3 de ellos- o el antepié) y lo correlacionaron con su historial de lesiones. ¿El resultado? Los corredores que impactaban con el talón habían tenido casi dos veces más lesiones por sobrecarga que los que aterrizaban sobre el antepié.

Esto no quiere decir que todo el mundo tenga que correr descalzo, de la misma manera que no todo el mundo necesita utilizar plantillas, pero abre una interesantísima vía de trabajo para el futuro. Tampoco significa que podamos cambiar de golpe de correr calzados a hacerlo con calzado minimalista, puesto que ese error seguro que nos provoca sobrecargas y lesiones (si os sirve de ejemplo, ahora mismo, yo estoy corriendo tan sólo 15 minutos descalzo, y la musculatura de mis pantorrillas tarda dos o tres días en normalizarse después, así que mi progresión tiene que ser muy lenta). Pero de esto hablaremos otro día.

Dr. Rafael Arriaza

Director del Instituto Médico Arriaza y Asociados

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