Rafa Nadal en A Coruña

A estas alturas, mucha gente sabe que Rafa Nadal estuvo esta semana en A Coruña. No creo equivocarme al considerarlo una de las personas más admiradas y respetadas de nuestro país, uno de esos escasos ejemplos en los que todos estamos de acuerdo para lo bueno. Reconozco que, a pesar de tener la suerte de tratar con frecuencia con deportistas de élite y personas muy populares de muy diversos campos, y de conocer todas las debilidades y lesiones que Rafa ha ido sufriendo a lo largo de los años, un encuentro con él tiene un puntito especial. Quizá precisamente porque es capaz de sobreponerse a lesiones que los que nos dedicamos a esto sabemos que son muy complicadas con un espíritu de superación y una capacidad de trabajo que raya lo increíble, especialmente en alguien que ya no tiene nada que demostrar al mundo y que lo hace porque quiere seguir disfrutando para él mismo, por sentir en la pista que está logrando dar un espectáculo del que sentirse orgulloso. Decía el otro día que ha vuelto a disfrutar en la pista, que ha superado la fase de ansiedad que pasó hace un año, y esa alegría se le nota. En la pista y en la corta distancia, es un tipo feliz. Sensato, comprometido con el mundo global y con su entorno próximo, nos reconocía que si hubiera movido su localización fiscal a otro país, a estas alturas probablemente su patrimonio sería el doble de lo que es, pero que prefiere tener la mitad y ser el doble de feliz disfrutando de sus amigos y de su entorno en Manacor que hacerlo al revés en otro sitio. Y es que es verdad que por encima de un nivel, de tener las necesidades básicas cubiertas, la felicidad está más en como eres, como ves la vida, que en lo que tienes. A propósito de esto, comentaba también que a él, que se mueve por todo el mundo, le da mucha pena ver cómo muchos españoles son los primeros en criticar de manera ácida lo que tenemos y como se vive aquí… sin ver la realidad de cómo se vive en muchos de los paises que teóricamente son admirables. Y una gran verdad: no tengamos prisa por criticarnos a nosotros mismos, que ya lo harán desde fuera. Lo dicho, ¡un crack!
Ojalá nos dure muchos años y que esa alegría que ha recuperado le sirva para dar muchos disgustos a sus rivales y muchas alegrías a sus seguidores, y que nunca cambie.

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