Tono Campos. Volver a Competir

Hablando con Tono Campos durante una revisión después de la cirugía que tuvimos que hacerle por la rotura del tendón de su pectoral mayor, y al hilo de la reciente visita de Rafa Nadal a Coruña, comentábamos lo fácil que suele resultar la comunicación con la mayor parte de los deportistas de cierto nivel. Es imposible llevarse bien con todos, por supuesto, pero la facilidad suele ser la norma. Muchos son personas discretas en lo que se refiere a sus logros, y esa es una de las razones por las que me gustan. Y creo que todos reconocen en los demás, por lo que llevan luchado ellos mismos, el sacrificio que cualquier éxito (profesional, deportivo, lo que sea) conlleva.

Habitualmente los cirujanos no solemos comentar quien es la persona que vamos a operar cuando planificamos la cirugía, así que cuando íbamos a empezar la intervención de Tono y alguien le preguntó que cómo se había hecho una lesión así (digamos que no es muy habitual encontrar a alguien que se haya arrancado el tendón del pectoral mayor,  y suele llamar la atención) y él lo explicó, la siguiente cuestión fue algo así como: “¿Entonces, tú compites mucho en piragüismo?”. Mientras yo sonreía para mí, la respuesta generó una especie de shock. “Bueno, si… Tengo 13 medallas en campeonatos del mundo…” Y como se quedó callado, fui yo el que añadí: “Y tres oros europeos”.

Después, alguien me preguntó  “¿y podrá volver a competir con esto?”.  En ese momento –esta es una de las cosas maravillosas de esta profesión- les dije sin dudarlo que sí, y que el objetivo que habíamos marcado era el mundial de Septiembre.  Y tengo esa seguridad porque alguien que hace maratón en piragua, que hace 45 paladas por minuto durante más de 2 horas, intentando sacar una mínima ventaja sobre otros tan bien entrenados y tan sacrificados como él y que al cabo de un mes de haber pasado por quirófano para una cirugía así ya está calculando cómo se las va a apañar para empezar a entrenar dentro de tan sólo 2 meses, para ver si logra llegar no ya al mundial en septiembre sino al europeo en julio, los tiene bien puestos y, si además tiene la cabeza bien amueblada, tiene una gran parte del camino andado. Los cirujanos sólo ayudamos a la naturaleza. Ellos, muchas veces, la doblegan.

Mi esperanza y la de todo el equipo médico de Arriaza es que Tono celebre todo el sacrificio que aún le queda por delante con otra medalla, y que –puestos a pedir- junto con José, su inseparable compañero, logre otra en el C2. Yo me alegraré enormemente, e incluso debo reconocer que lo celebraré también como si hubiera puesto un trocito del pie “en el cajón”, como dicen ellos, ya que al final, a base de compartir el sufrimiento de los pacientes, un poco de ellos se queda en los médicos, y nos emociona compartir también algo de sus éxitos.

 

Dr. Rafael Arriaza Loureda

Dtor. del Instituto Médico Arriaza

 

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